El único mandatario presente fue el puntano Rodríguez Saá. Hubo dirigentes K, del massimo y el randazzismo. No descartan ir a internas en el 2019 y sumar a Cristina Kirchner.


En una bandeja de la balanza el rechazo al gobierno de Mauricio Macri. En la otra, las divisiones internas del peronismo. La cumbre que ayer protagonizaron referentes del kirchnerismo, el massismo, el randazzismo y el PJ tuvo como fin dar un primer paso para que todos los grupos con raíz peronista se ubiquen de un mismo lado y que la oposición al modelo de Cambiemos se imponga para lograr la unidad en 2019. La concurrencia fue amplia, aunque no contó con ningún miembro de la “liga de gobernadores” que pegaron el faltazo.

La cita, producto de meses de llamados entrecruzados, tuvo lugar en el subsuelo de la UMET, universidad ligada al presidente del PJ porteño, Víctor Santa María, hoy investigado por la Justicia por irregularidades en el gremio de porteros. En el escenario, lejos de los atriles tradicionales, se instalaron sillones bajos, celestes y blancos, y detrás la pantalla gigante rezaba “Encuentro por la unidad”.

A cargo de la apertura estuvieron los organizadores: los diputados massistas Felipe Solá y Daniel Arroyo, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández -que jugó con Florencio Randazzo en las últimas elecciones-, los diputados kirchneristas Daniel Filmus y Agustín Rossi, el líder del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro y Santa María.

La incertidumbre fue parte de la previa. Muchos llegaron con la incógnita de “cómo saldría el experimento” y fueron cautos en declaraciones. Pero al calor de la arenga del público, los discursos se envalentonaron y el cierre incluyó el canto de la marcha peronista.

Como anfitrión, Santa María fue el primer orador y marcó la cancha: “El adversario no está adentro, sino afuera. Este no es un proyecto individual, ni el inicio de una campaña para la candidatura de nadie en particular”.

Por primera vez, a diferencia de lo que ocurrió en las últimas elecciones (cuando Cristina Kirchner creó el frente Unidad Ciudadana para dejar afuera al PJ y evitar internas) se dio por sentada la posibilidad de que haya PASO.

“Unidad no es lista única”, declaró Rossi, jefe de la bancada K en Diputados, a la vez que defendió la presencia de la ex presidenta en el espacio. “Tiene la dimensión de estadista que no tiene ninguno en la oposición. Ningún manual político indica la unidad de la oposición sin la dirigente más importante”.

Desde las primeras filas, escucharon atentos el presidente del PJ Nacional, José Luis Gioja y del PJ Bonaerense, Gustavo Menéndez; intendentes bonaerenses como Fernando Gray (Esteban Echeverría), el ex senador Juan Manuel Abal Medina, y la ex compañera de fórmula de Randazzo, Florencia Casamiquela. En los pasillos se vio a Hugo Yasky (CTA) y Carlos Tomada.

El único gobernador que participó fue Alberto Rodríguez Saá, de San Luis, ahora socio del kirchnerismo. El puntano, Sergio Uñac -integrante del grupo de mandatarios “dialoguistas”- estaba en Capital y había sido invitado. Su presencia se daba por sentada, pero finalmente sólo mandó una carta de adhesión. “Nunca había confirmado que iba porque tenía otra agenda”, se excusaron en su entorno.

Sin embargo, hubo quienes lo asesoraron para que no participara. “Viene de ganar las elecciones. Ir a una foto con figuras perdedoras y que atrasan no le conviene a su futuro político”, señalaron otros peronistas.

Con matices, los discursos se centraron en las críticas a las políticas, sobre todo económicas, de Cambiemos y la necesidad de unidad.”Estoy muy contento”, aseguró Fernández, y planteó: “Que no nos hagan creer que el 2019 no existe para los peronistas”. “Hay que cambiar la melancolía y la nostalgia, por lo que viene en 2018 que es la protesta”, disparó a su turno Solá y siguió: “Macri nos da miles de oportunidades, nos indigna todos los días, nos une sin querer. Dan ganas de dejarlo sólo para que se pegue un tiro en el pie, pero el peronismo no es pasivo”.

Desde el Frente Renovador se encargaron de aclarar que Solá y Arroyo fueron “a título personal” y que el límite de Sergio Massa es el kirchnerismo. Desde el randazzismo, avalaron la movida teniendo en cuenta que su idea, desde el inicio, fue ir a primarias entre los distintos sectores.

La jornada continuó con una serie de mesas de debate; un gesto de la horizontalidad que pretenden mostrar como parte de la nueva etapa de “reconstrucción peronista”.

Fuente: Clarín